8/07/2011

Federico Barreto Bustíos, El Cantor del Cautiverio




El más destacado escritor tacneño nació el 8 de febrero de 1862. Federico Barreto Bustíos se educó en su ciudad natal, en la escuela mixta regentada por la maestra María Cieza. Luego estudió en Lima, pero ante el funesto desenlace de la guerra con Chile, volvió a Tacna con la finalidad de sobrellevar junto a los suyos las amarguras de la ocupación.

No obstante las violencias de la ocupación extranjera, animó la expresión de los sentimientos patrióticos de las provincias cautivas. Fundó la Sociedad Progresista el 2 de agosto de 1886, que antes de un mes inició la edición de El Progresista (1886-1892), semanario que se publicó hasta 1992, donde defendió los derechos peruanos y alentó las inquietudes literarias de la Juventud. Luego fundó el Círculo Vigil, cuyos trabajos fueron difundidos en ese semanario. Nombrado secretario de la prefectura de Tacna Libre (1895), establecida a 1a sazón en Locumba, en territorio peruano no ocupado, decidió no ejercer ese cargo y permanecer en Tacna. Junto a su hermano José María (1875-1948), también periodista y escritor, editó el quincenario Letras (1896-1898), y desde 1904 el diario La Voz del Sur. Este diario, impreso en los talleres de Guillermo E. Billinghurst, realizó valientes campañas denunciando el incumplimiento chileno del Tratado de Ancón y sólo enmudeció cuando 1as autoridades chilenas asaltaron el local, el18 de julio de 1911, y empastelaron la imprenta. Entonces se vio obligado a trasladarse a Lima, donde prosiguió sus actividades en defensa de Tacna durante la campaña plebiscitaria de 1925-1926. Viajó a Europa con la finalidad de denunciar el problema de las provincias cautivas, pero llegó a Marsella con la salud quebrantada y murió allí el 29 de octubre de 1929.

Publicó dos poemarios: Algo mío (1912) y Aroma de mujer (1927), y una compilación de artículos: Frente al Morro (1925). Han sido reunidos póstumamente poemas y artículos suyos en 1963 y 1993. Cultivado seguidor del modernismo y de Rubén Darío, la poesía de Barreto destaca por el atrevido sensualismo de sus versos profanos y el acerado patriotismo de aquellos que evocan la ocupación del amado terruño. Su célebre artículo "La procesión de la bandera", recordando el 28 de julio de 1901, durante la ocupación chilena de Tacna, es casi un símbolo de la literatura patriótica de la época. También han sido motivo de amplio reconocimiento popular muchos poemas suyos, entre ellos "Mi patria y mi bandera", que con música de Libornio y Ugarte vino a ser el himno del Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe de Lima. Igualmente el soneto "Desde el destierro", escrito luego de que fuera desterrado de Tacna por el gobierno chileno tras el cierre del diario La Voz del Sur, donde dice:

De mi suelo natal estoy proscrito,
y al verme aquí, tan lejos de mis lares,
la indignación ahoga mis pesares,
y en lugar de una queja, lanzo un grito.

¿Cuál fue, decid, mi crimen inaudito?
¿Adorar a mi patria en sus altares?
¿Consagrarle mi brazo y mis cantares?
¡Pues hónranme la pena y el delito!

¡Madre Tacna! Soporta tu tormento
con el valor del mártir en la hoguera.
¡Muéstrate grande hasta el postrer momento!

Fija está en ti la humanidad entera.
¿Sufre, pero no lances ni un lamento!
¡Muere, pero no cambies de bandera!

Entre los versos mundanos más difundidos de Barreto están los del poema “Último ruego”, luego adaptado a la música de un conocido vals criollo, cuya primera estrofa dice: "Ódiame, por piedad, yo te lo pido... / ¡Ódiame sin medida ni clemencia! / Más vale el odio que la indiferencia. / El rencor hiere menos que el olvido".

Por su parte, el hermano menor del poeta, José María Barreta Bustíos, también tacneño, cumplió una esforzada labor defendiendo los intereses peruanos en el campo periodístico y diplomático. En Lima fue director de El Peruano en 1911, y de un semanario bilingüe, Noticias, en 1913. Se desempeñó como cónsul general del Perú en La Paz, Caracas, México, París y Berlín, entre 1919 y 1924. Fue secretario de la delegación peruana en la Comisión Plebiscitaria (1925-1926) e integrante de la delegación acreditada ante la Liga de las Naciones el: 1929-1933 y 1939-1945. Publicó en defensa de Tacna, el volumen El problema peruano-chileno, 1883-1911 (1912).

Más poemas de Federico Barreto:

AL PERÚ

¡Patria del corazón! La suerte un dia,
te hundio en el pecho con furor la espada,
y hoy, abatida pero no humillada,
pareces un león en la agonia.

Antes, cuando dichosa te veia,
fuiste por mi con entusiasmo amada;
pero hoy, que veo que eres desgraciada
no te amo ya… ¡te tengo idolatria!

¡Oh! ¡Quien pudiera, Patria, quien pudiera
disipar las tinieblas de tu cielo
y sucumbir envuelto en tu bandera!

Yo, tal fortuna es todo lo que anhelo,
¡y que me echen de cara cuando muera,
para besar el polvo de tu suelo!

QUEJA A DIOS

Me has entregado, ingrata, al abandono,
y yo, que tanto y tanto te he querido,
ni tu negra traición echo en el olvido
ni disculpo tu error... ¡ni te perdono!

No intentes, pues, recuperar el trono
que en mi pecho tuviste, y has perdido.
En el fondo del alma me has herido
y en el fondo del alma esta mi encono.

Yo no podria, es cierto, aunque quisiera,
castigar como debo tu falsia;
mas la mano de Dios es justiciera...

¡Castigala, Señor con energia!
Que sufra mucho; ¡Pero que no muera!
¡Mira que yo la adoro todavía!


TU CASTIGO

Después de tu traición no he vuelto a verte
Te ocultas porque temes que algún día
Exclame en alta voz para perderte:
¡Esa mujer que pasa ha sido mía!

No temas nada soy hidalgo y fuerte
Y en mi honradez de caballero fía
Guardaré tu secreto hasta la muerte.
¡Antes que divulgarlo moriría!.

No seré yo que fui feliz contigo,
Quien salpique de lodo tu semblante,
¡Tendrás el desengaño por castigo...!

Algún día llorando como loca
Me llamarás, a gritos, y tu amante
Las manos viles te pondrá en la boca


PRINCE

El Circo por el pueblo está invadida,
y allí, causando admiración y pena,
Prince , el león de esplendida melena,
se revuelca en su jaula enfurecido.

Mira a la turba con el cuello erguido,
y al sentirse amarrado a una cadena,
hunde la garra en el candente arena
y grita "¡LIBERTAD! con un rugido.

Como esa fiera indómita y altiva,
conozco yo de inmortal renombre
que tambié ruge porque está cautiva.

No es Prince , no, su soberano nombre;
no está en el Sonegal su patria magna;
Su patria es el Perú.


DESDE EL DESTIERRO

De mi suelo natal estoy proscrito,
y al verme aquí, tan lejos de mis lares,
la indignación ahoga mis pesares,
y en lugar de una queja, lanzo un grito.

¿Cuál fue, decid, mi crimen inaudito?
¿Adorar a mi patria en sus altares?
¿Consagrarle mi brazo y mis cantares?
¡Pues hónranme la pena y el delito!

¡Madre Tacna, soporta tu tormento
con el valor del mártir en la hoguera.
¡Muéstrate grande hasata el postrer monento!

Fija está la humanidad entera.
Sufre, ¡pero no laces ni un lamento!
Muere, ¡pero no cambies de bandera!


EL VALLE

Amanece. De pie desde una loma
veo a Tacna entre frondas escondido.
Desde lejos parece una paloma
con las alas abiertas en su nido.

Tras la cumbre de un monte el sol se asoma,
gorjeos de aves llegan a mi oído,
Y sinto que embriaga el blando aroma
de ese pedazo del Edén perdido.

Desde aquí todo el valle se domina.
Corre, abajo, entre sauces, el Caplina;
y guardando esta tierra encantadora,

dos titanes admiran su heroísmo:
el mar azul y el níveo Tacora.
Dos extremos: la cumbre y el abismo.

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